martes, mayo 4

20. La mancha




La mancha oscura llevaba allí arriba aproximadamente año y medio. Quizá más.
Justo en una esquina del techo del lavabo. Mi lavabo.
Al principio pensé que era un bicho. De hecho estuve sopesando la idea de que fijo que era un bicho.
No le dije nada a ESE porque pasaba de que me dijera que estoy obsesionada con los bichos (que lo estoy), que los veo por todas partes bla bla BLA.
Por eso me callé y decicí actuar yo sola (de soledad).
Me fijé en qué centrímetro exacto estaba de la baldosa para ir comprobando si la mancha se movía o, por el contrario, se quedaba sólo en mancha y ya está.
Estoy loca y veo bichos por todas partes bla bla BLA.
Lo de siempre.
Año y medio. Sin moverse. Justo en el mismo sitio.

Cada noche antes de irme a la cama hago siempre el mismo ritual: voy al baño, echo la última meada, aprovecho la luz del lavabo para acercarme a ver cómo duerme la enana en su cuarto, le tapo con la sábana las piernas, apago la luz del lavabo, voy a la cocina y me fumo la mitad del porro que seguramente habré reservado para El Ritual.
Con la última calada me voy a la cama y es entonces cuando me siento Dios. O lo siguiente.
En algún momento me quedo dormida.
Hasta las tres de la mañana.
Un bicho de esos extraños sin clasificar todavía se paseaba tímidamente por el suelo del lavabo. Mi lavabo.
PUM. Se acabó. Fin de la partida. Lo he aplastado con el pie, claro.
A los cinco segundos, una vez superado el asco, miro hacia arriba, justo en la esquina, en el centímetro exacto.
No había (mancha) nada.
Me he sentido lo siguiente antes de llegar siquiera a la fase esa del porro.












Bla bla BLA.



3 comentarios:

Olgatuna dijo...

buenas noches......

dijo...

No hace PUM hace CRUSH.

SraM. dijo...

...ya estás perdida...ahora vendrán más