
Dicen que las mujeres tienen seis sentidos y yo voy perdiendo mis comunes cinco por el camino.
A veces me pregunto si en mi vida anterior fui un tío (bastante hijo de puta además) y estoy pagando por mis pecados en esta otra.
Me hago un porro.
La niña llora.
Otra vez.
Creo que es la cuarta vez que se enciende la puta alarma esa que me avisa de que la niña llora. Con su puta cámara incorporada. Para que además de oír cómo se va a tomar por culo mi momento único del día que llevo ansiando desde aproximadamente las siete y pico de la tarde pueda verlo en imágenes también. Por si no me quedaba claro que el espacio vital de mi propio Yo se iba alcantarillas abajo. Toma, ahí lo tienes. Jódete.
Hay un cigarro liado hecho por ESE justo al lado de mi porro cuando regreso por cuarta vez de la habitación de la enana.
Le digo a ESE que le dé unas caladas a uno y me diga cuál de los dos es el porro que YO me he hecho minutos horas antes. Mi sentido del olfato ha pillado temporalmente vacaciones porque mi nariz ha cogido complejo de albergue para mocos.
Mientras me estoy fumando (supuestamente) el porro, mi porro, miro cómo cena él en el sofá y me pregunto si realmente me habrá dicho la verdad.
Y me rallyo.
Otra vez.
4 comentarios:
creo que tienes que cambiar el chip, y quizá alguna otra cosa......
estamos igual, también con los mocos......
ESE nunca te haría la cama con eso.
una vez perdida la confianza me pregunto si es posible recuperarla...de momento la respuesta es rotundamente ¡no!
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