De un tiempo a esta parte pienso cosas extrañas.
Nunca he sido muy normal, supongo.
Hoy le han tirado arena en la cabeza a la enana en la playa.
La (zorra) autora de semejante hecho no debía superar los dos años.
Me he imaginado aplastándole la cabeza a esa niña. Aplastándosela literalmente quiero decir. Mientras llevaba a mi hija a bañar (POR COJONES) para limpiarle la arena de la cara. Lo he imaginado justo en ese momento. Mientras las olas del puto Salou rompían en mis rodillas.
El punto a mi favor es que sé que aplastarle la cabeza a una cría de dos años no está bien (lejos, cerca).
O eso me dijo un colega hace tiempo, que nunca tiraría a nadie a las vías del tren porque era consciente de que no era normal hacerlo. Por mucho que me imaginara (véase Cosas extrañas) tal escena cientos de veces.
El punto en contra es que normalmente la gente no va por ahí imaginándose matando a la peña por la calle como si de un juego de esos molones se tratara.
O eso dicen.
Al final no lo he hecho. Aplastarle la cabeza, digo.
El punto a favor es que, de momento, estoy consiguiendo auto controlarme.
El punto en contra es que estaban sus padres delante.
1 comentario:
cuanto tiempo!!!! pues mira......si después de haber parido, una niña de dos años tirando arena te provoca esas imágenes, si, ya te digo yo que tienes el instinto estropeao, y que no dejes la medicación , ni los ejercicios de auto control.
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