Cuando era pequeña le dejaba a mis amiguitas sólo (de solamente) las muñecas que no tenían cabeza. Nunca las nuevas.
Mi mare siempre recuerda eso en voz alta (delante de quien sea) para definir ese lado de mi carácter donde pone en negrita y mayúsculas la palabra EGOÍSTA.
Eso y que me comía las hormigas.
A veces me da por pensar que soy adoptada.
Soy la persona más egoísta que conozco de un tiempo a esta parte. No comprendo en qué parte del camino me perdí (o no) por el atajo de quererme mucho a mí misma.
El día que dejé a mi ex me di cuenta que sus lágrimas no me inspiraban ni siquiera lástima. Que ya es triste.
Para él, digo.
Mientras él se (me) preguntaba qué iba a hacer sin mí el resto de su vida yo sólo pensaba en que resultaba agotador tener que explicarle a alguien que ya no le quieres por ésto o aquéllo otro. Para ti es una pérdida de tiempo tremendo porque te importa un auténtico carajo lo que vaya a hacer en su vida ese gilipollas sin tu presencia. Te gustaría decirle algo tipo Ya no te quiero, y sí, la culpa es tuya y pirarte sin más.
Pero nos quedamos ahí aguantando el chaparrón de lágrimas y buscando excusas lo menos hirientes posibles porque somos egoístas.
Somos egoístas porque no nos quedamos ahí por el de enfrente, empatizando con su dolor, sino por nosotros mismos, para sentirnos lo menos como el culo posible y todo eso de la conciencia llama a tu puerta bla bla bBLA.
Porque dejar algo que ya no te agrada no es doloroso sino placentero.
No nos engañemos.
Me he fumado el último porro a cara de perro, que dicen.
En negrita y mayúscula también.
Lo había escondido en el tercer cajón de la cocina. Justo en el de los trapos.
Con premeditación y alevosía, al llegar a casa, lo he cambiado de sitio para que ÉL no lo enontrara y en caso de que lo hiciera contestar fríamente "No hay".
Lo más chungo ha sido quemar la piedra. Primero por el ruido del mechero y segundo por pequeña.
Mientras me lo fumaba en la cocina me he acordado de que mi mare siempre dice que cuando era pequeña sólo (de solamente) le dejaba a mis amiguitas las muñecas que no tenían cabeza. Nunca las nuevas.
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