
Y te miraré la cara, cuando nadie me mire, para estudiar la expresión que tiene tu rostro, analizándola poco a poco.
Me fijaré en la forma y en el color de tus ojos, esos ojos que me devoraban hace no tanto.
Me detendré, poniendo especial atención, en tu boca, para imaginármela sobre la mía. Para hacer mi particular película de lo que, deduzco, debió pasar aquel día.
En cómo de grandes son tus manos, en si me rodearon (o no) el pecho al completo. En qué sentirías al hacerlo.
Y te miraré la cara, cuando nadie me mire, cuando no te des cuenta.
Es jodido, mucho, no poder recordar a qué sabe la Felicidad habiéndola probado.
Más jodido, supongo, es no haberla probado nunca y que sólo te quede el consuelo de intentar imaginártela.
2 comentarios:
Te quiero mucho.
No subestimes el poder de la imaginación...
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