
El otro día fui a un bar donde los cuadros que lo decoraba eran puzzles.
A los dos días (uno, dos) me compré uno.
Los gilipollas hacemos ese tipo de cosas sin sentido, sí.
El puzzle, mi puzzle, es de 1.000 piezas. En realidad no me había fijado en ese pequeño detalle hasta dos horas después de llegar a casa.
Yo creo, de todos modos, que el señor recuentapiezas de puzzles se olvidó de contar unas ochocientas más o menos. Es imposible que todo eso sean sólo 1.000 piezas.
Una currada esto de los puzzles. Con sus fichas todas distintas y ese rollo. Todas encajando a la perfección. Un rompe cabezas en toda regla, vamos.
9,90.
No sabía que fueran tan baratos. O tan caros. De hecho no sabía qué coño podía costar un puzzle porque en la puta vida había pensado en la palabra puzzle hasta que entré el otro día en aquel bar.
Me pregunto si ya tenían, los de bar, digo, los puzzles hechos y aprovecharon el espacio para saber (por fin) qué hacer con ellos o si, en cambio, hasta que no acabaron los puzzles no pudieron abrir el bar.
Esas reflexiones estúpidas que se hace mi absurda mente cuando decide ir por libre.
Me paso horas muertas delante del jodido puzzle mirando las fichas de los huevos. Pruebo a encajarlas de todas las maneras posibles/distintas habidas y por haber. Me fijo en la forma exacta de la pieza, la visualizo y me paso los siguientes diez minutos buscando el otro lado del espejo. Cuando por fin una me encaja me paso los otros siguientes diez comprobando que, efectivamente, son pareja de hecho y que ya sólo me queda encajar el RESTO.
La vida es como un puzzle. Nos la pasamos intentando encajar las piezas constantemente y cuando por fin lo hacemos no estamos del todo convencidos de si lo estamos haciendo bien.
9 comentarios:
avísanos cuando termines el puzzle jajajaja
te quedaría guapo en la pelu
Cuando los reyes magos me traían un puzzle siempre conseguía que me lo hiciese mi hermana. Nunca me han gustado los putos puzzles, especialmente los que son de paisajes y contemplan un gran cielo azulado sin nubes. Me pasaba lo mismo con las construcciones o con cualquier otra cosa que llevase libro de instrucciones.
No es que esté atravesando una época mega social y todo eso. Es que me he traído al trabajo un tupperware lleno de judias blancas con dos libritos de lomo y mientras me lo zampo voy leyendo blogs ajenos y dejando comentarios extra large.
Si eso a las seis de la tarde (aproximadamente) te llamo por teléfono, me tiro cuatro pedos en tu oreja y tu intentas encajarlos, ya verás qué risa.
Jota, pues si nunca te han gustado los puzzles me da a mí que a los Reyes Magos les caes como el puto culo.
Sí estás pasando una época mega social. No te engañes.
Pero tranquilo que se te pasará.
¡PREEEEEET! ¡Que te jodan MO!
Dios santo... ¡Estoy curado!
¿y lo cogaréis y se lo enseñaréis orgullosos a las visitas?...
"qué cuadro más bonito..."
"es un puzzle...y lo hemos hecho nosotros..."
"ohhh...."
Tíralo, antes que te cutrelice más...
Qué hijaputa eres!
No se lo enseñaremos a las "visitas" porque las "visitas" ya lo verán (estará colgado, POR SUPUESTO) y ellas mismas dirán/exclamarán: "¿¡Es un puzzle!? ¡UALAA! ¿Lo habéis hecho vosotros? (qué currada bla bla BLA)".
P.D: Lo de cutrelice, del verbo cutrelizar, me ha dolido.
Mucho.
Yo si que te voy a cutrelizar ese culito tan mono que tienes MOntoya, vas a ver, despídete del cordelito del tanga.
jajaja vaya panda, aquí he llegado o me ha traido mr. jota....a mi si me gustan los puzzles, si son como la vida, y tienen su entrada en mi blog......
ya, ya...con la excusa de la niña....pero a mí no me engañáis...
Publicar un comentario